sábado, 7 de octubre de 2017

VIDEO EN EL PECIO DEL SALEM EXPRESS. HUNDIDO EN SAFAGA CON MÁS DE MIL VÍCTIMAS

Video del Salem Express, filmado durante un crucero a las Brothers, que hice en Julio con el centro de buceo Mirafondos de Las Palmas de Gran Canaria, a bordo del Voyager (Blue Force 3). Lo tenía muy abandonado, pues me urgía mover un poco el material del crucero de pecios ruta Norte que hice ahora en Agosto con la Serpent Sea Fleet, pero por fin lo he terminado.

El ferry Fred Scamaroni fue construido en La Seyne para la Compañía Transatlántica General, entrando en servicio en 1966 en la ruta Marsella-Córcega.
Con 115 metros de eslora y 4.500 toneladas, era un ferry crucero, que en sus 428 camarotes podía transportar 1200 pasajeros y en su garaje, 142 vehículos a una velocidad de veinte nudos gracias a sus dos hélices propulsadas por cuatro motores diesel de 8 cilindros, con 15.000 caballos de potencia combinada.
A lo largo de su vida tuvo varios propietarios, con cinco nombres diferentes.
Después de varios incidentes fue vendido, en 1980, a una compañía danesa que lo renombró Nuits de Saint George para realizar la ruta de Ramsgate, que fue un fracaso.  Tras encallar, fue abandonado en Holanda, cuando quebró su armador, la Ole Lauritzen Shipping Company.
Ese mismo año de 1980 fue vendido a la egipcia Lord Maritime Entreprise y tomó el nombre de Lord Sinai, haciendo el servicio Aqaba-Suez. En el 84 fue renombrado Al Tahra, siguiendo en la misma ruta hasta 1988, año en que fue comprado por Hussein Salem (Samatour Shipping Company), y bautizado como Salem Express, nombre bajo el que navegó la ruta Jeddah-Suez, desde 1988 hasta su trágica pérdida, el 15 de diciembre de 1991.
Ese fatídico día 15 salió de Jeddah hacia Safaga con dos días de retraso por problemas en las máquinas, con un pasaje de peregrinos que regresaban de la Meca.
El ferry hizo el trayecto hasta la aproximación a Safaga sin ningún incidente, aunque hacia el final del viaje se desató una tormenta.
El capitán, Hassan Moro, buen conocedor de estas aguas, solía tomar un atajo al Sur de Hyndman Reef (ruta verde), que, a pesar de no estar autorizado para tráfico nocturno, le ahorraba casi dos horas sobre la ruta normal al Norte de Panorama Reef (amarilla).
Lamentablemente, el buque navegaba a algo más de un kilómetro al este del canal, lo que lo colocó en rumbo de colisión con el arrecife (ruta roja). A las 12 de la noche chocó contra la pared sur, rasgándose la proa por estribor y abriéndose el portón frontal, lo que rápidamente inundó el enorme garaje haciendo que el ferry se hundiese en escasos veinte minutos.

Se cerraron las puertas de las cubiertas inferiores para que los pasajeros ricos de las superiores pudiesen salir sin atropellos y murieron muchísimos de los más pobres. Tampoco se largaron los botes salvavidas. Solamente hubo 180 supervivientes que, arrastrados por la corriente, a pesar de la fuerte tormenta, lograron encaramarse al arrecife.
El barco se hundió sin que desde tierra se le prestase auxilio hasta el amanecer, se dice que a causa de la burocracia, que quiso tapar  el  exceso  de  pasaje, casi todos ellos peregrinos que regresaban de la Meca, muchos cargados de ropas y regalos para sus parientes en Egipto. Los informes oficiales hablan de 578 pasajeros y 71 tripulantes, pero fuentes mucho más fiables, aseguran que había más de 1600 personas a bordo.
Dos días después del accidente, la Marina Egipcia, asistida por buceadores e instructores de Hurghada y Safaga procedió a la triste tarea de recuperar los cadáveres del interior del pecio. Las operaciones duraron tres días y se retiraron unos 850 cuerpos, algo que contradice las cifras oficiales de 464 víctimas. Hoy en día se acepta que se ahogaron más de mil personas.
Muy pronto la penetración en las zonas más recónditas del buque se hizo demasiado peligrosa y se abandonaron las labores de recuperación. Se dice que las partes en donde todavía quedaban cadáveres fueron selladas con planchas soldadas, pero no hemos podido verificarlo.
El barco yace sobre su costado de estribor en 35 metros de agua, se encuentra en muy buen estado y empieza a ser colonizado por coral.  
Los mil seiscientos pasajeros que abarrotaban el barco eran peregrinos que regresaban de la Meca. En ese viaje es tradición traer regalos a familiares y amigos, por lo que los pasajeros, además de sus efectos personales, venían cargados de equipajes, maletas, paquetes y enormes fardos con objetos de lo más variado. Muchos eran tan grandes que llevaban carretillas para poder moverlos.
Algunos objetos fijan una conexión muy fuerte, un cochecito de bebé, una bici, un radiocasete, un zapatito, etc… El buceo en el pecio del Salem Express es un tema controvertido.
Más allá del número de víctimas causado por el accidente y de los restos humanos que todavía pudiese haber en su interior, la impresión que causa la enorme masa de efectos personales todavía acumulados en la bodega es un sentimiento muy intenso.
Y ese sentimiento hace que la presencia de las víctimas se sienta como algo muy cercano.
Hay buceadores que se niegan a bucear en el Salem Express, otros solamente lo hacen por el exterior, algunos, en fin, penetran en sus bodegas pero no toman fotografías.
Otros, como yo, pensamos que es importante documentar estos hechos, tanto no sólo para ayudar a prevenir que se repitan sino también como homenaje a la memoria de las víctimas.
Lo que sí es innegable es que, teniendo todo esto en cuenta, los buceadores deben aproximarse al Salem con el mismo respeto con el que lo hacen a un pecio que sea tumba de guerra o a un cementerio.

El video está en YouTube y lo podéis encontrar en:

 
Espero que lo disfruteis..

ps/ Mejor verlo a pantalla completa y cuando tengáis un buen rato libre, pues dura casi media hora.

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